Pensa la complexitat

"El simulacro no es lo que oculta la verdad. Es la verdad la que oculta que no hay verdad. El simulacro es verdadero".
Jean Baudrillard

8 octubre de 2010

La navegación WEB ha muerto, las aplicaciones están vivas, en los objetos.

En un polémico articulo de Chris Anderson publicado este verano en Wired, titulado “The Web is dead. Long live the Internet”. El autor de “The Long Tail” o “Free”, se sitúa en una línea parecida a la de mis últimos post.


Su tesis se centra, básicamente, en la diferenciación entre Web e Internet. La Web corresponde a un modelo de red descentralizado mientras que el concepto de Internet alberga funcionalidades más distribuidas.


Distribuidas en su arquitectura y distribuidas en las formas y tecnologías de consumo. Es decir, cada vez consumimos contenidos mediante aplicaciones: correo en Iphone, en este caso no precisamos de navegador, únicamente del app para nuestro smartphone o tf Móvil, Faceebock, podcast, canales RSS en un lector, conversaciones en Skype y mensajeria instantanea, etc., no navegamos.
Sólo navegaremos cuatro románticos del conocimiento general, como los que lo hacen con vela latina.

Esta tendencia crecerá más con el tiempo, cuando se desarrolle más Internet de los objetos, la aplicación y el propio objeto de interés ( o deseo) nos llevara al contenido vinculado.
En esta línea también se reforzará más el papel del Digital Network Advertising, de última generación, cuyas aplicaciones nos interpelaran en la calle y se comunicaran con nosotros de una manera eficiente, mediante cualquier aplicación de tf móvil o de cualquier objeto inteligente. Y como siempre Google lo hara mejor.

La publicidad encontrará un camino en el que desarrollarse. No ha sabido adaptarse a la fragmentación impuesta, entre otros por la web, pero si a la galaxia de aplicaciones e interficies inteligentes.


En este terreno emergente la lógica de la publicidad del tu a tu, cuando la necesitas, donde la necesitas, mediante tu aplicación favorita, y en tu lugar preferido, tendrá mayor éxito incluso del que tuvo (perdón, aún tiene) la tradicional y cada vez más obsoleta publicidad de masas.


Albert Pérez Novell / NVConsulting